Yuraq vive en Ayacucho y, desde pequeño, ha visto cómo la arcilla, en manos de sus padres, se transforma en vasijas, toritos, ángeles y figuras de barro. Aunque todavía está aprendiendo el ofcio de artesano, un día crea algo muy especial: un pequeño sol para regalarle a su madre.
Cuando el sol de barro desaparece, Yuraq emprende una búsqueda que lo llevará más allá de las calles de su pueblo. En el camino, descubrirá que aquello que nace de las manos y se comparte con amor puede iluminar la vida de los demás.
Déjate cautivar por e esta historia que, además de mostrarnos el maravilloso trabajo de los artesanos peruanos, nos habla sobre la creatividad, el amor y la perseverancia.
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